¿Qué caminos nos llevan a la Orientación Vocacional?

Estamos en el período del año en el que los jóvenes que cursan 4to año de liceo (1er año de bachillerato) y sus familias, empiezan a cuestionarse respecto a qué orientación seguir en 5to y 6to, Comienzan a pensar en las posibilidades de estudios universitarios o técnicos, ya sea en base a los intereses preponderantes en el adolescente, a las posibilidades reales de trabajo, a la tradición familiar, o a tantas otras variables que entran en juego

Creemos que existen muchos riesgos en este proceso de decisión, que pueden llevar a que las familias se encuentren en la necesidad de disponer de un apoyo en la decisión vocacional del joven.

A continuación detallamos algunos de éstos:

  • Basar la decisión en prejuicios o preconceptos: siempre decimos que para tomar decisiones es importante disponer de información actualizada. Es así que la información también nos libera de prejuicios. Podemos suponer que determinada carrera u oficio implica un esfuerzo que no compensará luego con un buen ingreso económico o que será muy difícil la inserción laboral. No siempre se conocen  claramente las particularidades de la currícula de cada profesión o tecnicatura. Disponer de información respecto a las diferentes opciones educativas existentes, sus planes de estudio y áreas de inserción laboral, permitirá a las familias fundamentar su decisión en hechos concretos de la realidad, despojándose de los preconceptos o prejuicios.

  • Considerar que las dificultades académicas pueden repercutir en el rendimiento universitario: a las familias de jóvenes que han presentado dificultades académicas (tanto porque no les interesa estudiar, por tener dificultades de conducta, dificultades de aprendizaje o inclusive de lectoescritura, entre otras) les genera ansiedad pensar que su hijo no pueda “lograr” los niveles de exigencia universitarios y frustrarse por ello. Es así que muchas veces las propias familias, sin quererlo, comienzan a generar obstáculos para la decisión: incentivando sus miedos respecto al inicio de la carrera universitaria o del éxito que se pueda obtener en la universidad. En este punto destacamos algo que no debemos perder de vista: el adolescente continúa en proceso de crecimiento y desarrollo, no solo físico y emocional sino también intelectual. No es lo mismo un joven de 15 ó 16 años que uno de 18 años. Su intelecto, su madurez psíquica y su capacidad de aprendizaje logran niveles de desarrollo que, en muchos casos, habilitan a continuar los grados de formación, luego del bachillerato. De esta manera, es importante que las familias consideren estos tiempos de maduración y eventualmente, si lo consideran preciso, consulten a un profesional especialista en Dificultades de Aprendizaje, para asegurarse el mejor pronóstico.

  • Analizar la realidad del Mercado Laboral para la decisión: creemos que el punto inicial de una elección vocacional tiene que ser la vocación en sí misma, es decir, el conjunto de intereses y deseos ocupacionales que de ser concretados llevarían a la persona a sentir plenitud y satisfacción tanto intelectual como vocacional. Asimismo, somos conscientes de que la incidencia del mercado laboral impacta en el ejercicio de la vocación, pero creemos también que aunque podamos realizar proyecciones sobre el mercado laboral, el mismo es dinámico y cambiante, Es así que en la actualidad pueden existir carreras y tecnicaturas 100% empleables, pero quizá en 5 o 10 años, esta realidad pueda variar; por lo que sería injusto fundar una decisión vocacional solamente en esta variable. La solución a este punto es considerar que una profesión exitosa será aquella ejercida con placer y satisfacción y para ello, el punto fundamental es la elección basada en intereses e información académica sólida.