Continuar los estudios: del interior a la capital

Vivimos en un país donde la capital centraliza grandes centros educativos, principalmente en lo que refiere a estudios terciarios. La gran mayoría de las Universidades, tanto públicas como privadas, se encuentran centralizadas en Montevideo, siendo muy difícil encontrar opciones de estudios universitarios en el interior del país (dejando de lado regional Norte y algunos centros específicos en Maldonado y otras localidades). Esto obliga a que los jóvenes de diferentes departamentos (principalmente de la zona sur y este del país), una vez que finalizan el bachillerato, se vean obligados a radicarse en Montevideo para continuar con sus estudios universitarios o técnicos.

Trasladarse del interior a Montevideo es un gran cambio, pero ¿qué hay detrás de esta decisión? Estudiar y vivir en la capital es un desafío constante, pero no solo para el chico, sino también para su familia, la cual deposita en esta nueva experiencia sus propios anhelos de crecimiento y desarrollo y obviamente las expectativas de éxito volcadas en el estudiante. Si bien el nuevo hogar implica cambios de hábitos, por otro lado, surgen cosas triviales y sencillas que pueden despertar temores, movilizar sentimientos y llevarnos a la necesidad de “volver a casa”.

Es frecuente que los jóvenes del interior realicen consultas con psicólogos, tanto para abordar vivencias personales vinculadas al cambio, así como también para reafirmar o re-evaluar sus elecciones vocacionales. La adaptación a vivir solos en otra ciudad, la adaptación a un nuevo centro de estudios, salvar las distancias con la familia y lugar de origen, pueden ser algunas de las razones de la consulta. En este sentido, importa mucho entender el peso de la expectativa familiar en este proceso de cambio y en esta nueva oportunidad de crecimiento del adolescente.

Asimismo, el impacto de lo que los jóvenes del interior llaman "presión por estar acá y por el esfuerzo que hago yo y mi familia" no es de ninguna manera una sensación estática, sino que es producto del inicio de esta nueva etapa y a través de esta presión a veces salen a la luz otros miedos y ansiedades más profundos.

Se trata de un proceso natural, lindo y pleno de oportunidades.