El impacto de las expectativas y preconceptos en la elección profesional

Uno de los aspectos que generalmente surge en un proceso de orientación vocacional, vinculado a las opciones de carrera, es el que refiere a los preconceptos y las expectativas de desarrollo laboral y económico por parte de los chicos y sus familias.

No podemos dejar de tener en cuenta que la inquietud respecto al desarrollo laboral, es una variable en la elección. Como orientadoras,  debemos poder analizar esta variable con el participante del proceso y su familia, apostando a desmitificar profesiones y a encontrar la conjunción entre el interés vocacional y el futuro de la inserción laboral.

Existen diferentes aspectos que tenemos que considerar al hablar de Orientación Vocacional:

  • El mercado laboral se transforma. Esto significa que las carreras y profesiones con elevados niveles de empleabilidad hoy, no necesariamente serán las mismas en 5 – 8 años. Esto lleva a que la coyuntura social, cultural y económica genera sin lugar a dudas nuevas posibilidades de inserción laboral y sería un error incursionar una elección basándonos únicamente en aquellas ramas profesionales que presentan hoy elevados índices de empleabilidad.

 

  • El éxito profesional no solo implica ganar dinero. El éxito profesional para nosotras implica poder vivir de la profesión elegida, pero también creemos fundamental el disfrute cotidiano del desempeño profesional. Por ello es importante elegir una carrera que permita poner en práctica aquello que nos gusta hacer, nuestra vocación, o en algunos casos incluso nuestra pasión.

 

  • Actualmente la carrera de grado es un paso más en el desarrollo. Muchas veces los jóvenes consideran que estudiar una carrera implicará tantos años y luego podrán asumir un trabajo y mantenerlo. Actualmente la carrera de grado es solamente el primer paso en el desarrollo profesional, y luego las personas van eligiendo especializaciones profesionales, apostando a ser referentes en ramas específicas de su profesión. Esto lleva a que, en la mayoría de las carreras que elijamos, continuemos formándonos una vez que tengamos nuestro primer título universitario.

 

  • Las vocaciones e intereses también se transforman con las experiencias de vida. Esto quizá suene un poco desalentador, pero es así. Hay estudios que establecen que actualmente las personas descubren nuevas vocaciones al menos unas cinco veces a lo largo de su desarrollo laboral. Las experiencias de vida, tanto personales como profesionales, van permitiéndonos desarrollar nuevas destrezas y habilidades, focalizando nuestra atención e interés en nuevas ramas profesionales. Puede ser que desarrollemos estos nuevos intereses como una profesión, o que simplemente los mantengamos como un hobby o parte de nuestro trabajo comunitario.

De esta manera, seguimos reforzando la idea de que el proceso de elección vocacional es paulatino e implica en todos los casos, entender y acompañar los tiempos de cada joven, brindándole información para decidir, pero también el tiempo adecuado de entendimiento y de análisis de su situación de elección.